La conectividad ya no es un lujo, es el insumo básico de la producción moderna. En Manta, vemos cómo las industrias atuneras están migrando hacia redes PON.
A diferencia del cableado de cobre tradicional, la fibra óptica pasiva (GPON) permite cubrir distancias de hasta 20 kilómetros sin necesidad de repetidores activos, lo cual reduce drásticamente los puntos de fallo y el consumo eléctrico en plantas industriales grandes.
¿Por qué cambiar ahora?
La latencia en los sistemas de videovigilancia IP de alta resolución requiere anchos de banda que el cobre Cat6 empieza a limitar en distancias largas. Implementar fibra óptica no solo soluciona el problema actual, sino que deja la infraestructura lista para el IoT (Internet de las Cosas) de los próximos 10 años.
"Invertir en fibra óptica es invertir en la tranquilidad operativa de la próxima década."
